Manifiesto
Una invitación a conectar los puntos más inconexos de la existencia y reconciliarse con la velocidad del mundo.
Escrito por Solange Duhalde. Valdivia, Chile, 2026.
Pensaba darle más formato a este documento, pero, considerando mi objetivo, no creo que sea en absoluto necesario. Esto es solo parte de los escritos que comenzaré a realizar a diario, o en un plazo bastante acotado, a modo de intentar poner en palabras todo lo que acosa mi mente constantemente. Al final de cuentas, a veces son investigaciones, otras veces razonamientos, reflexiones, pensamientos o, simplemente, una forma de intentar conectar los puntos más inconexos de la existencia misma.
No pretendo, con los siguientes escritos, ser coherente en absolutamente todo. Y con "coherente" no me refiero a que en ese escrito en particular no se encuentren hiladas las ideas; me refiero a que puede ser que encuentren más de un artículo con el mismo nombre y, aunque tengan el mismo título, la forma de razonar dentro sea completamente disímil la una de la otra. Y es que, a pesar de lo que mucha gente cree, que uno es uno mismo cada día, yo creo que uno es solo uno mismo en un fragmento, porque al dormir por la noche una parte de lo que fuimos ya pasó y, al día siguiente, se construye otro episodio completamente distinto.
Así que no, no pretendo ser coherente del todo, porque soy consciente de que solo sé que nada sé, y lo que conozco lo conozco por mis propios ojos. En ese conocer de la vida, la que soy hoy no es la que fui ayer, y la que seré mañana no es la que soy hoy.
Creo que en estos escritos algunas personas podrán encontrar sentido o quizás no, pero les aseguro que existe un motivo por el cual me están leyendo en este momento. Como ya lo escribí en otro momento de mi vida, para un contexto radicalmente distinto, siempre existe un “por qué” detrás del “cuándo” y un “dónde” detrás del “cómo”.
Esto es solo una pequeña muestra de lo que quiero poder expresarles; por ello, esta serie de artículos inició con un manifiesto que, a su vez, será un prefacio y una invitación.
El mundo de hoy gira a una velocidad que nadie puede controlar. Hubo muchísimo tiempo donde intenté hacerlo una y otra vez; supongo que la mente humana tarda en procesar que es solo una pequeña parte del total de un todo. Las veces que rogué bajarme fueron innumerables, y cuando finalmente me reconcilié con la idea de que el mundo y la vida realmente son hermosos, es cuando finalmente creo que encontré la fuerza para hablar de todo esto que me llama a investigarlo, conocerlo y entenderlo.
La vida, en gran parte, es una idea: un poema complejo que aprendes con el tiempo a entender, una lección irregular que, en su certeza misma, te alcanza al final. No es intuitiva, es una píldora tan amarga de tragar; pero supongo que, entre las grietas, en las fisuras de la vida, finalmente voy encontrando lo correcto para mí, para mi propio camino.
Y lo cierto es que las mejores cosas solo florecen después de una larga oscuridad. Nadie debería equivocarse en este punto: nadie dijo que no sería doloroso. La mente es traicionera, una carga brutal que no nos hace comprender que los procesos son la clave de todo lo que vivimos en el día a día. Como ya dije, estos textos no buscan ser coherentes en su totalidad, solo buscan expresar y analizar, a conciencia, lo que se va viviendo, investigando y descubriendo en un mundo tan vasto.
Y esa es la parte más violenta e inevitable de nuestra libertad.